El mantenimiento preventivo es la clave para garantizar el funcionamiento estable de
equipo medico, que puede reducir efectivamente el costo de fallas repentinas en más del 60%. Es necesario desarrollar ciclos diferenciados en función del nivel de riesgo del equipo: los equipos de soporte vital, como los ventiladores, deben comprobarse para comprobar sus funciones de alimentación y alarma antes de ponerlos en marcha diariamente, y se deben realizar pruebas de sellado de las vías de aire semanalmente; Los dispositivos de diagnóstico, como los instrumentos ultrasónicos, se calibran mensualmente para determinar la calidad de las imágenes y se evalúa la precisión del rendimiento trimestralmente; Los equipos auxiliares se someten a pruebas exhaustivas cada seis meses. En la vida diaria, es necesario hacer un buen trabajo en la limpieza de la apariencia, la inspección de la estabilidad de la energía y el monitoreo del estado de los consumibles, establecer un archivo de mantenimiento completo y lograr una trazabilidad completa del proceso.